Aparte del gran Burdeos del Médoc, esta frontera de Francia ha comenzado a ser más conocida por un fenómeno bloguero en torno a la vida analógica de este lugar. Contado por una familia que cambió París por Médoc, muchos viajeros acuden atraídos por la calidad de los productos que se venden en sus mercados, la pureza del aire que se respira o el buen hacer de restaurantes como Le Gare Gourmande o Château Cordeillan-Bages, entre otros.
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